Tres enanos y pico

SINOSPIS

Wifo Medroso, estudiante de humanidades, decide seguir los pasos de su padre e ir a hacer su tesis al extranjero. Su intención es conocer más de los enanos y volver a casa con un excelente, aunque eso signifique preocupar mortalmente a su madre Ramona.

Mientras tanto, el líder de los elfos de hielo tiene otros planes para las humanos, enanos y trolls: la guerra.

RESEÑA

Conocí al autor gracias a los posts de Facebook en las que narraba las aventuras y desventuras de la Luisi, protagonista de uno de sus libros. Además, como el humor absurdo me gusta, hace tiempo que lo sigo en Twitter. Fue gracias a esta red social que me enteré de la existencia de Tres enanos y pico y decidí darle una oportunidad. Para que luego penséis que las redes sociales no son útiles para el escritor.

Lo primero que se debe saber de Tres enanos y pico es que es una sátira. A través de una historia de fantasía épica, el autor refleja nuestro mundo y lo critica. Lo que parece, a simple vista, un relato de aventuras, se convierte en un espejo del racismo, el clasismo y la codicia humana, atribuyéndolas a las distintas razas en eterno conflicto.

En cuanto a los personajes, empezaremos con Wifo, el protagonista. Su apellido, Medroso, no es más que la antesala a la gran cantidad de adjetivos poco amables que describen a nuestro antihéroe: cobarde, feo, torpe, un pelín desgraciado. Está tan desubicado en el mundo que no se tarda en cogerle cariño y, en contraposición, también  a los enanos, sus compañeros de aventuras. Estoy especialmente enamorada de Grossa, y eso que a mí el queso no me gusta mucho. Y Ramona… En fin, qué decir de Ramona. Que love Ramona forever.

La trama me recuerda a la estructura clásica del viaje del héroe, y no es una crítica en absoluto. Es cierto que me desconcertó el inicio, pues me pareció que el viaje de Wifo hasta la ciudad enana era un poco largo y con personajes que esperaba encontrar más adelante y que no volvieron a parecer. Esto me hizo pensar que, quizá, no salen más en este tomo pero que el autor nos tiene preparada alguna sorpresa en forma de segundo libro. De todas formas, es como si la parte donde se presenta el mundo ordinario del héroe (que situaría en Villa trifulcas) fuera más extenso de lo habitual. Aunque lo disfruté como una enana. Y nunca mejor dicho.

La prosa del autor es sencilla y relajada, y el narrador tiene esa voz humorística, a menudo absurda y a veces poco sutil.

Me ha recordado muchísimo a Terry Pratchett, aunque reconozco que Sanchidrián no es tan perspicaz en ocasiones como el Maestro, precisamente por esa falta de sutilidad que he comentado antes. Las comparaciones de algunas razas con sectores de la población son demasiado claras, sin dejar que el lector tenga que hacer un esfuerzo para hacer el símil. Y la crítica a la sociedad actual, a las guerras y la codicia, se mantiene deliciosamente velada pero reconocible hasta casi el final. Entonces, el juicio velado del autor se desnuda completamente y queda, para mi gusto, demasiado expuesto, demasiado categórico.

Eso no quita que me haya parecido una sátira excelente y que no me haya gustado. Al revés. Lo que pasa es que, como me ha recordado tanto a mi autor preferido, no he podido evitar caer en la comparación, especialmente con las últimas obras de Pratchett. Y es muy injusto porque, para el final de su carrera, Sir Terry hacía unas joyas que, desde mi punto de vista, son difícilmente comparables con nada. Por eso creo que, teniendo al Mudodisco como espejo al que mirarse, Sanchidrán y sus Tres enanos y pico sale mejor que bien parado, y sé que voy a leer mucho más de él.

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QUÉ HE APRENDIDO DE TRES ENANOS Y PICO

Creo que con esta obra he aprendido tres cosas muy importantes.

La primera es que una obra satírica puede emocionarte también. Sí, vale. Yo soy muy llorona así que igual no soy el mejor ejemplo. Pero como se trata de lo que yo he aprendido, me sirvo. Por eso, me ha gustado leer escenas tiernas y también tristes y, aún así, que el tono humorístico del libro no haya cambiado en general pero sí se haya adaptado a esas escenas.

Lo segundo, es que se pueden adaptar los tópicos para conseguir personajes fascinantes. Y sí, me refiero a Ramona, la madre de Wifo. Sabemos que los tópicos son lugares comunes a los que recurrimos para facilitarnos la vida. Usarlos para darles la vuelta y construir una Ramona es soberbio. Por favor, leedlo para que podamos comentarlo.

Y la tercera, que aunque es la última no significa que no lo haya detectado antes. Hacer pensar y hacer reír, a la vez, es muy, MUY difícil. Todo el mundo piensa que para impactar en los lectores y revolverle lo que sea que tengan dentro se necesita una historia triste, complicada, de las de llorar. Y no, no hace falta. De hecho, con humor entran las cosas igual o mejor que llorando. Así que está bien que lo apliquemos a todo.